Es incierto el tiempo que tendremos que esperar antes de ver nuevamente un capítulo de felicidad en medio de tanta tragedia para que cientos de secuestrados que llevan décadas pudriéndose en la espesura de la selva se reencuentren nuevamente con sus familias después de estar años privados de su “libertad”.
Encierro la palabra libertad porqué los hechos parecen indicar que para algunos secuestrados acabados de liberar el derecho a expresar sus ideas y opiniones no es respetado, contrariamente se les juzga fuertemente por tener un punto de vista diferente al de casi todas las mentes uniformadas comandadas por algunos medios de comunicación.
Sino que lo diga Jara. Me atrevo afirmar que Ingrid Betancourt no opinaría lo mismo, por la sencilla razón de que la ex candidata presidencial tras ser rescatada favoreció de manera inmediata con sus críticas la política de seguridad democrática. Claramente el ex gobernador del Meta no hizo precisamente lo mismo en su primer día de libertad; juzgo reciamente lo que él considera una omisión por parte del Estado ante la problemática del secuestro y además dijo que si la seguridad democrática estaba tan bien consolidada debía tener la posibilidad de llevar a cabo los intercambios humanitarios. Lo anterior, se ha utilizado por algunos para especular que Jara, además de sobrellevar dos enfermedades físicas, también padece un trastorno psicológico por una supuesta complacencia hacia los sistemas practicados por sus captores, el llamado síndrome de Estocolmo.
De manera desfavorable su posición en contra de un cerco humanitario y a favor de un intercambio, parece ser el precedente para sentar el trato que en adelante se le dará a los próximos liberados antes de que sean devorados por los medios de comunicación. No sería extraño que en caso de haber otra reelección, el primer mandatario contratara un psiquiatra asesor encargado especialmente de recibir los liberados o rescatados para darles un mini discurso trillado que haga recordar a los colombianos una vez más que la política de seguridad democrática es lo más maravillo que les ha podido pasar desde que los españoles llegaron a conquistar nuestros aborígenes o desde que asesinaron a Gaitán y Galán.
Luego, vendrá la parte de los medios de comunicación, especialmente de los televisivos, dos en particular. Estos serán los encargados de repetir hasta el cansancio y la locura de los televidentes momentos editados dónde “coincidencialmente” siempre se reiterará que el Ejército y Uribe son lo mejor. Esto sucederá solo cuando se trate de rescates y operaciones tan exitosas como la Jaque, que en caso de que se haga otra vez será incierta y de gran riesgo porque ya sabemos por boca de algunos ex secuestrados y por operaciones como la de Urrao que nada implica más peligro que un rescate por parte del glorioso Ejército Nacional en la espesura de la selva.
Mientras tanto seguiremos esperando cual de las dos partes cede terreno en el campo de éste macabro juego para anotar el siguiente gol. Dormiremos por un buen tiempo ante la pesadilla del secuestro hasta que las FARC anuncien nuevamente la liberación de otros pocos afortunados, entonces haremos una que otra marcha masiva convocada ya no por facebook sino por los ex secuestrados más nombrados. Los medios de comunicación, por su parte, hablo sólo de los menos comprometidos con la causa de la liberación de los secuestrados, seguirán esperando como carroñeros el momento de caerle a la carne más fresca para subir rating, casi siempre mediante amarillismo y superficialidad. Eso si debería llamarse “espectáculo periodístico”.
Por: Ana María Cubillos Sarmiento







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